Los grupos criminales en México han comenzado a utilizar drones de fabricación local, diseñados a la medida y con capacidad para transportar hasta 100 kilogramos de droga. Esto contrasta con informaciones previas de Estados Unidos, que señalaban que los sistemas de aeronaves teledirigidas utilizados por los cárteles eran importados. Así lo reveló la Junta de Fiscalización Internacional de Estupefacientes (JIFE) en su informe de 2024, donde analiza el avance de la fabricación, tráfico y consumo de drogas sintéticas.
Según el informe, países como Colombia, Estados Unidos y México han reportado incidentes en los que se emplearon drones para el contrabando, especialmente en zonas fronterizas y en las inmediaciones de centros penitenciarios.
El documento detalla que las autoridades mexicanas detectaron por primera vez el uso de estos dispositivos por parte de narcotraficantes en 2010. Entre 2012 y 2014, las autoridades estadounidenses identificaron 150 drones cruzando la frontera desde México. Sin embargo, en 2022, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP, por sus siglas en inglés) registró más de 10,000 incursiones en la región del valle del Río Bravo.
Los drones utilizados por los narcotraficantes tienen un alcance limitado y están equipados con tecnología avanzada, incluyendo sistemas mundiales de navegación por satélite (GNSS). Gracias a esto, los traficantes pueden preprogramar rutas y puntos específicos de aterrizaje para la entrega precisa de los cargamentos.
"El uso de la tecnología de rastreo también permite a los traficantes mantener un mejor control de su carga y eludir al mismo tiempo a las autoridades. También permiten controlar la ubicación exacta de la carga para garantizar que sigue una trayectoria predeterminada".
Además, estos dispositivos pueden "soltar y recuperar la carga cuando es necesario", empleando técnicas como el "método de torpedo". Este método consiste en fijar emisores GNSS a cargamentos de droga adheridos a los cascos de buques, lo que permite que, en caso de ser interceptados, los paquetes sean arrojados al agua para su recuperación posterior.
Para enfrentar estas amenazas, algunos gobiernos han comenzado a implementar medidas legislativas y tecnológicas. La JIFE menciona que están en marcha contramedidas como "las tecnologías de detección por radar y las tecnologías de geovallas, que permiten interceptar los dispositivos utilizados para el tráfico de drogas".
En este contexto, la agencia Reuters reportó que el ejército estadounidense ha intensificado su vigilancia aérea sobre los cárteles de la droga en México para recopilar inteligencia y mejorar las estrategias contra el crimen organizado.
El general Gregory Guillot, comandante del Comando Norte de la Fuerza Aérea de EE.UU., confirmó que, además de capacidades militares, están utilizando inteligencia, vigilancia y reconocimiento aéreo "para obtener mayor información y determinar cómo podemos contrarrestar sus acciones".
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